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jueves, 12 de septiembre de 2013

La Vacación


Las vacaciones se han quedado tan exiguas que han perdido el plural. Son momentos de vacación. Destino peninsular y apartamento con sofá cama, a ser posible fuera del dormitorio marital o el sexo se puede convertir en algo estrictamente deseado.  Con la miseria inmobiliaria la opción apartamento está tan devaluada que resulta más económica que una parcela de camping. Y digo parcela, los bungalows están a precio de bolsillos corruptos e hijos del re(tro)greso, esas nuevas generaciones del PP cuyo desnudo fascista se ha convertido en el strieptease del verano.

Juanito y yo optamos por una ruta larga, de Costa da Morte a Verano Azul, como si cada kilómetro nos acercase un poco más a aquellos días de destinos exóticos, a la libertad de beberte La Habana o amanecer en la cima de un volcán, sin apretarte el cinturón, sin horarios de colacaos ni parques, baños o siestas.

La vacación dispone de un all included básico: patatas fritas, bocata, nevera y sombrilla para la siesta, costumbre antaño de paletos y domingueros que es asumida hoy por la totalidad de tribus y tipologías sociales; excepto quizá esos a los que llaman hipsters, sin que nadie tenga muy claro qué o quién coño son. Tampoco los dedos corruptos ni los culos peludos, estos sí, de vacaciones de sus distinguidos sofás de directores que quizá planean tu despido y el de otras compañeras con cargas de teta o de estudios o financiando la emigración de los hijos con crudiculums en paro. El tío lo pide todo. Bogavante, percebes, ostras y una centolla de la ría a costa de lo baratito que le salen ahora los despidos. Juanito y yo no vamos a ser menos. Sin centolla ni bogavante pero con ostras y percebes. Y cuando en sueños sigo relamiéndome el sabor a mar me levanto cual alma en pena y corro al baño a evacuar como una rata de alcantarilla. Por arriba y por abajo. Se ve que los mariscos sólo sientan bien a los ricos. Y a Juanito, que duerme ajeno a todo.

 Según el sexo, la vacación conlleva madrugar incluso en verano.  Le sigue tocando a la fémina, aquí la igualdad debe de estar en los mismos niveles que los puestos de consejeros de las empresas del Ibex 35 (87,25% hombres vs 12,75% mujeres) y prácticamente de todas las demás, donde los culos peludos echan raíces tan profundas que garantizan la perpetuidad del macho dirigente.  De siete a nueve, unos días antes que otros, cada mañana Sol me da golpecitos en la cara, me zarandea y me llama en un susurro, mamá, mamá, ¿me haces un colacao? Es una chica lista, sabe qué puerta tocar según qué hora o qué necesidades. Madrugadas y madrugones son competencia exclusiva de mamá.

El apartamento de Verano Azul es un chollo, claro que en la Costa del Sol hay tantos que si se alquilaran todos probablemente se hundiría. (Y ya lo que nos faltaba, sin Gibraltar ni Cataluña escuece, pero sin Andalucía..., creo que no podría superarlo). Una hora después de llegar a Burriana conseguimos aparcar. Desde lo alto del acantilado observamos una espesa amalgama de sombrillas, pies, toallas, flotadores, cabezas. Desde aquí se escucha el griterío. Nos queda un paseíto hasta la playa. Juanito parece un porteador, cargado como una mula bajo un sol de 40 grados.  Las gotas de sudor resbalan desde su calva como agua hirviendo (a las lectoras de Esther y su mundo, sí, Juanito se ha quedado calvo, de su melena larga y rubia sólo quedan los tebeos y el recuerdo). Cuando llegamos a la orilla el ruido es ensordecedor. Es tanta la densidad de veraneantes que nadie respeta la distancia de la no invasión. De pronto Juanito se para. Coloca las sillas casi dentro del mar. Mejor con el culo a remojo, dice. Clava la sombrilla a menos de cinco centímetros de los jubilados alemanes. El alemán eleva los hombros, como diciendo esto es lo que hay, y me sonríe antes de hincar los dientes en un bocata. La alemana da un trago a una cerveza, observa a Sol con cariño de abuela y vuelve a centrar su mirada en la lectura. Me sorprende ver jubilados alemanes degustando el all included que yo presuponía, como el fútbol, hegemonía mediterránea.  


Y es al caer la tarde cuando llega lo mejor de la vacación. Ese exquisito placer que lo sepulta todo para darte unos minutos de felicidad, que tiene incluso la bondad de adaptarse al bolsillo de la vacación: un espeto de sardinas y cerveza fría en el chiringo semivacío mientras la luz mediterránea seduce tus sentidos y más tarde o más temprano te obliga a volver. Quieres alargar el momento. Preguntas a Juanito (puede que calvo, lectoras de Esther y su mundo, pero mantiene ese cuerpo duro y fibroso que nos volvía locas a todas), ¿Compartes otro? Y te dice que no con esa cara de completa desaprobación. Y afirma: uno está bien, dos es un exceso. Uno y medio, me defiendo. Aprovecho que se lleva a la niña a la ducha y pido otro. Me digo que es imposible resistirse al espeto y que al final se comerá la mitad. Pero no lo hace.  Se da media vuelta y me deja sola, con mi espeto y el peso de los kilitos de más. Una de esas extrañas manías que tenemos las parejas. A ratos disfrutamos dando felicidad al otro y a ratos quitándosela.

8 comentarios:

  1. Una muy divertida crónica de "la vacación". Aunque estoy de acuerdo en ese fondo de odisea que hay en todos los veranos de los pobres, estoy seguro de que tus vacaciones fueron gratas y placenteras.

    Un saludo, RitaRelata, escritora.

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  2. Gracias Jánter y sí fueron gratas y placenteras. Saludos y gracias por leer.

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  3. ..A veces dando felicidad y otras quitándosela..
    El curioso hacer parejil!Qué ojo tienes Rita y cómo relatas!

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  4. Vaneliner, gracias guapa!!
    De ojo crítico a ojo tuítico.!! Para la expo que se cuece con el Alber... ya te iremos contanto. BSS

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  5. En la coctelera de tu intelecto has dosificado en exacta proporción lo serio y lo humorístico, la realidad social con la soledad de un náufrago, en un mar de rizada arena, rodeado de cuerpos desnudos y sombrillas. Simpático relato que refleja el desorden con que afrontamos el ocio y la tranquilidad.

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    1. Insisto, Alfonso, cómo me gustan tus críticas. Gracias compañero de pluma y de acordes!

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  6. Siempre acertada, Rita!!!, lástima esas quitadas de felicidad...

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  7. Gracias Víctor, sí, lástima, las parejas y sus manías.

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